El respeto y la responsabilidad desde una óptica judía de vida

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Diciembre|2002

Tal como es mencionado por nuestros Sabios, la palabra respeto en el judaísmo nos provee de un trascendente simbolismo, cuya amplitud conceptual conlleva un enriquecimiento del concepto.

El judaísmo concibe este término como central, cuya resonancia implica todas las facetas de nuestra fe, vida cotidiana y el constante pensar y sentir humano y judío que se refleja a lo largo de nuestras vidas sin importar el “grado” de implicancia de cada individuo en relación a la religión o a la práctica de la misma. 

Dentro del sentir, pensar, reflexionar, cuestionar, y actuar judío se esconde una determinación de nuestro pueblo, el que de alguna manera está “sometido” a un real análisis intelectual, y a partir del conocimiento interno de cada individuo, somos capaces de conocer al prójimo. He aquí una importante connotación judía en nuestras vidas, dada la necesidad de reflejar un sensato conocimiento personal para que a partir de aquí cada uno de nosotros sea capaz de concebir al prójimo como un ser si bien diferente, similar en cuanto a la concepción de vida humana, y es aquí que comienza a tomar importancia el respeto, que derivará en una armonía y equilibrio en la responsabilidad que cada uno de nosotros debe sentir por un igual, cuyas esencias son las mismas y su conformación de vida y creación proviene de igual lugar. 

Es por ello, que todo conflicto acaecido en la humanidad debe repercutir sobre nuestras vidas y humanidades, puesto que la responsabilidad individual que cada uno conlleva en su interior debe hacerse valer y contribuir a un desarrollo sano pero por encima de todo, equilibrado, que permita la búsqueda de la felicidad terrenal puesto que es esta la vida en la que nos hallamos inmiscuidos, y a partir del logro contextual de una vida apta, poder desarrollar nuestros niveles y conocimientos intelectuales. Es por esta razón, que todos, en conjunción de nuestras capacidades complementarias las unas con las otras, podamos contribuir al desarrollo intelectual de nuestros pares, pero el comienzo es el logro de un clima apto, de seguridad, de tranquilidad y de paz. 

Israel, como Estado democrático, independiente, conformando parte de la  historia de un pueblo cuyo contenido y conocimiento ha sido vasto a lo largo de la evolución humana, que ha aportado intelectualmente para un desarrollo próspero de la humanidad, debe sentir la responsabilidad para que por intermedio de una concepción de respeto y armonía entre sus pares, pueda comenzar a elaborar proyectos, planes, destinados a una verdadera conformación de un Estado que aspire al progreso, a la evolución, al conocimiento, pero que además sea el sentir humano quien prevalezca en estas situaciones para dilucidar que este clima debe finalizar y de una vez por todas, poder dedicar la riqueza de nuestras vidas, a tareas que favorezcan el desarrollo humano, en detrimento de aquellos quienes su incapacidad los agobia y por tanto las trabas y los conflictos son sus herramientas como débiles que son para esconder sus incapacidades y temores. 

Es tiempo de que la capacidad y racionalidad humana tomen un rol vital en el asunto tanto en Medio Oriente como alrededor del mundo, para que lo que prevalezca sea la fuerza del conocimiento y del desarrollo intelectual humano, y no la incapacidad de algunos individuos cuya salvación para no regirse por sistemas que ponderen de veras las facultades esenciales en el hombre, es atascarlas, cortarlas o simplemente poner piedras en el camino.

Es por ello, que la capacidad de adoptar un nivel intelectual, de desarrollo conceptual y de conocimiento, yace en el interior de cada uno de nosotros, y es a partir de nuestros estados espirituales, conscientes, que debemos comenzar a analizar para dilucidar un futuro el cual devendrá con rasgos que seamos capaces de atribuirle, con la esperanza de que los objetivos de esta “misión” deriven en la conformación de un clima de paz, bondad y felicidad, y así poder comenzar un verdadero desarrollo de la vida: nuestra capacidad intelectual y racional que consta de esencias complejas pero no inalcanzables y que a lo largo de nuestras historias podremos ir conociendo y concibiendo como propias; pero reitero la necesidad de un cabal y real compromiso de todas las partes que inmiscuidas en un ámbito coherente podrán llevar los conflictos y disputas a soluciones que parecen un tanto alejadas pero que en contraposición a este pensamiento, pueden ser encontradas con un sutil toque de coherencia y equilibrio en nuestras vidas y en nuestra forma de concebirla.

Es de esta manera que cualquier conflicto no tiene sustento ante tantas premisas que lo derrotan, pero sin intentar la búsqueda de un nuevo problema para solventar la crisis y así generar un nuevo disturbio, sino que analizando una concepción humana universalista donde todos provenimos de un mismo sitio y por tanto podremos generar la capacidad para que juntos podamos convivir en un estado de felicidad y armonía, tal como lo concibe la esencia de la humanidad y de la vida.

~ por Gadi Slamovitz en Diciembre 1, 2002.

2 comentarios to “El respeto y la responsabilidad desde una óptica judía de vida”

  1. bravo gadi,
    estoy totalmente de acuerdo con el analisis que hicistes de la situacion judaica, dios quiera que muchos pensaran como vos.

  2. bueno esto es el anelo mas grande de todo ser humano quisiera pero para eso el ser humano tendria que estar en un estado de espiritualidad muy alto olgo casi imposible

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